Dicken Vyss

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Dicken Vyss

Mensaje  Tiberius Alfen el Lun Ene 19, 2015 3:29 am

Oh, la gran ciudad... la gran ciudad humana, claro. En Nalim la vida era más complicada... Ehm... mejor empiezo por el principio.

Nalim... la ciudad dónde nací. Un lugar horrible. Mi infancia fue... boh, qué rollo, mejor me salto esta parte.

Me marché. Después de tener que enfrentarme a la ley en un par de ocasiones, me percaté de que mis posibilidades de sobrevivir entre los míos no eran demasiado altas. En Nalim la gente no es cómo aquí. Los guardias no son divertidos, y las cerraduras son difíciles de abrir. Y la justicia es dura, vaya si es dura. Además, pronto me tocaría servir en el ejército, y, la verdad, no me apetecía.

Me marché a Dagan, hace ya tres años. Y desde entonces mi vida es mucho más feliz. En este tiempo he conocido a un montón de gente interesante, gente de todo tipo: vagabundos, asesinos, traficantes, bandidos y algún mago. Ah, y por supuesto, muchos guardias. Los guardias de la ciudad son buena gente. Todos me conocen, aunque creo que tienen problemas para pronunciar mi nombre. Mira que se lo he dicho: Dicken, me llamo Dicken. Pero se empeñan en utilizar apodos como "rata", "sabandija", "gusano" o "escoria". Debe ser por el acento mediano, para nosotros decir Dicken es muy fácil, pero supongo que para los humanos no.

En fin, durante estos años me he dedicado al comercio. Cojo objetos, se los llevo a otra gente y me quedo con una parte. La diferencia con otros mercaderes es que yo me suelo quedar con toda la parte. Y que no molesto a mis proveedores con absurdas negociaciones. Yo me proveo y punto. Es un nuevo modelo de negocio, y no se puede decir que me este yendo mal tampoco.

Los guardias me persiguen bastante a menudo. No les gusta mi sistema. Creo que no lo entienden bien. En estos tres años, he dormido en el calabozo unas diez o doce veces. Pero me acaban soltando. Algo dicen sobre no se qué ley por la que no me pueden mantener encerrado. Sueltan improperios contra la Nación Mediana y la Guardia Imperial. Y luego me sueltan. Al principio me incomodaba un poco, pero ahora ya no. En el calabozo me dan algo de cenar, y siempre conozco a gente interesante ahí abajo.

La ultima vez fue distinta. Vinieron un par de hombres a verme a la celda y me hicieron una oferta. No recuerdo exactamente sus palabras, pero vinieron a decir que se habían fijado en mi gran ingenio y habilidad y me ofrecieron un puesto en la mismísima Guardia Imperial. Bueno, o algo así. Me lo pensé detenidamente, y a los 7 segundos contesté que sí. Ahora luzco con orgullo este distintivo que tanto esfuerzo me ha costado y por el que tan duro he trabajado. Por fin se reconoce mi valía, y eso me enorgullece. Voy a demostrarle a la Guardia Imperial que no habían podido reclutar a mejor saqueador.

Pero esto no implica que quiera abandonar mis labores comerciales. Tengo clientes que cuentan conmigo, y es una fuente de ingresos que nunca viene mal. Sin embargo, mis jefes están empeñados en que ya no necesito ese dinero, y en que la ciudad puede seguir funcionando sin mi. Yo no lo tengo tan claro.

((OFF ROL: El auténtico motivo del reclutamiento de Dicken es tenerlo bajo control. La ley protege a los medianos en Daegan, y su Nación se desentiende de él, así que a la Guardia Imperial se le ocurrió incorporar a Dicken a sus filas para que dejase de hacer de las suyas, al menos como actividad principal))
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