Mi nombre es Julius

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Mi nombre es Julius

Mensaje  Julius el Vie Jul 01, 2016 2:34 am

Mi nombre es Julius, encantado de conocerte.
Pero por favor, pasa y toma asiento compañero, y te contare mi historia:

Recuerdo mi infancia como una isla de paz y felicidad, y supongo que eso es exactamente lo que fue.
 Cuando solo era un retoño fuí adoptado por un anciano sabio y de sonrisa perpetua. Viviamos en un pequeño valle apartado de todo, alli habia sencillo torreón de piedra, un huerto y una arboleda. Mis horas pasaban fugaces entre las horas de enseñanza del anciano, cuidar del pequeño huerto, y jugar a explorar la arboleda y sus habitantes; cantidad de animales que parecian estar tan fascinados conmigo como yo con ellos.

 Fue a los siete años cuando descubrí que habia más gente en el mundo, porque una mañana media docena de hombres vestidos con tunicas verdes se presentaron a la puerta de la torre para hablar con mi mentor. Les condujo a dentro, les ofrecio unas tazas de te helado(era verano) y les dijo que podían hablar libremente, que no tenía secretos para mi. Allí le contaron que me habian visto jugando con un oso pardo que ellos decian fiero y peligroso (no se de que hablaban, a mi Bluster siempre me parecio suave y cariñoso), y que era evidente que llevaba un Centinela de la naturaleza en mi interior y que debía acompañarles para formarme en tal tarea.

 Esa tarde mi protector me explicó que esos hombres,que se llamaban a si mismos Iniciados, querian enseñarme muchas cosas maravillosas sobre la naturaleza y la vida, y que si les acompañaba incluso algún día podría desarrollar poderes que me permitirian volar por el cielo como un pajaro, o nadar como un pez. Padre, le respondí, todo eso suena fascinante, pero yo quiero quedarme contigo y ser como tú. En ese momento no entendí la lágrima que le bajaba por la mejilla, pero con voz decidida me dijo: "Pues si quieres ser como yo, más vale que deje las lecciones de historia y empieces a aprender cosas útiles, quizas podamos hacerte volar, depues de todo. A la mañana siguiente comenzaron las lecciones de magia.

Y así pasaron los años, por la mañana recibia lecciones de magia, y por las tardes tenia libertad para correr por los bosques o pasar el tiempo en la extensísima biblioteca, la parte más grande del torreon. Yo casí siempre escogia esto último, porque ya me conocía cada rincón de nuestro valle, pero en los libros siempre descubria cosas nuevas e interesantes. La magia me parecía fascinante, y fue ella la que me abrio los ojos con respecto a como eran las cosas en el mundo exterior.

Una mañana, mi maestro me preguntó por mi desagrado cuando me enseñaba un nuevo conjuro, lo llamaba Bola de Fuego. "¡Es que no sirve para nada!" respondí yo, "es demasiado caliente, y el radio es demasiado grande, me parece imposible encender un fuego con eso sin causar daños, y lo que es más, ¡alguien podría resultar herido por error!, dije en mi ignorancia. Casi no lo creí cuando me explicó que la finalidad del conjuro era precisamente dañar a la gente. "Mira Julius", me dijo "¿te acuerdas de cuando el verano pasado una plaga de procesionaria amenazó con destruir la arboleda?". Asenti porque vaya si me acordaba, se comieron tres docenas de arboles, y sino usamos el fuego para detenerlas ahora no quedaría ni uno donde los pájaros pudieran anidar. "Pues con las personas pasa igual que con el bosque, algunas crecen generosas como los arboles, dando frutos y cobijo a los demas, otras son como los pájaros, que comen fruta e insectos y sueltan abono que fertiliza la tierra, pero otras son como una plaga, que sino se las detiene con el fuego podrían destruir todo el equilibrio natural, para eso vale la Bola de Fuego, ¿lo entiendes?" Asentí sombrio, aunque prefería no haberlo entendido.

Y así era mi vida hasta que una noche una mujer equipada con armadura metálica entró cabalgando en la arboleda, entregó una carta a mi maestro, y quedó aguardando respuesta. Recuerdo las palabras de padre, con una cara que reflejaba un cansancio que no habia visto nunca, "dile a Xander que tendrá noticias mías en seis meses, y ni un día antes". La mujer parecio contrariada, pero montó y se marchó del valle tan deprisa como había entrado. "Ven Julius, tengo que contarte algo", me dijo "terribles acontecimientos están sucediendo, y si lo que imagino es cierto, algo mucho peor aún está por suceder. Xander es un viejo amigo que me pide ayuda en estos momentos oscuros, pero un juramento me impide salir de este lugar. De todas formas ya soy demasiado viejo para enfrentarme a lo que viene, pero si lo deseas tú puedes responder a esta llamada por mí y hacer honor a la amistad que le proceso. Dime Julius, ¿acudiras a su llamada y le ayudaras y obedeceras como si fuera yo mismo? -¡Lo Juro padre! Pues entonces ven, llamaremos a los Iniciados y aprenderas támbien de ellos, aun te falta mucho para estar preparado y tenemos poco tiempo.

Seis meses despues, con un caballo de guerra y una mula cargada de pertrechos, me disponía a partir de la arboleda rumbo a la aventura. Al despedirse mi padre me dio aún dos cosas más: una carta para Xander, y un saco lleno con extraños inciensos. "¿Te acuerdas de el ritual de unión que te enseñe?" me dijo, "Pero padre, aun no he encontrado al animal adecuado para ello. Y aunque casi todos me aman, como yo a ellos, ninguno parece adecuado." " Sospecho que es porque el adecuado ya te a elegido a ti, hijo mio, y te observa esperando a que estés preparado, no desesperes, sospecho que ya falta poco." "¡Firmeza y determinacíon! hijo mío, que el camino te sea propicio" "¡Firmeza y determinación! padre, pronto estaré de vuelta con muchas historias que contar."
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