Uro, el tejedor de destinos alternativos.

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Uro, el tejedor de destinos alternativos.

Mensaje  Mael Severus el Mar Sep 05, 2017 12:41 pm



  Uro es un nombre de sobra conocido tanto en el reino como fuera de él, no por sus hazañas en combate ni por sus riquezas ni nada similar, sino por sus creaciones. Si preguntas a la gente por Uro no te contarán nada más allá de sus creaciones: las vestimentas y joyas más lujosas de todo el reino, pero de la última hace ya 20 años...

  Para quien profundice en la historia de Uro tendrá la primera noticia de él cuando estaba en uno de los templos de la orden inmaculada consagrado al dragón de madera, era aún un niño, pero su destino no parecía apuntar muy alto, pues era solo un criado que se encargaría de las labores básicas como mantener limpio el lugar y demás tareas menores. No era una vida muy dura, pero Uro tampoco era un chico normal, aprendía muy rápido y era hábil... pero no era un vástago, asi que no estaba destinado a convertirse en un artista marcial de la orden. Uro continuaba limpiando el patio, sirviendo la comida y encargandose de diversas tareas día tras día mientras veía a aquellos chicos practicando para aprender artes marciales y en un futuro iniciarse en el camino del dragón de madera. Uro no perdía de vista en ningun momento al maestro mientras impartía clase, lo cual le costó más de una reprimenda.

  Un frío día, cuando ya todos se habían recogido a la calided de las celdas, el maestro salío a dar un paseo para despejarse y disfrutar viendo caer los primeros copos de nieve de la fría época. Ese día vio algo que le dejó asombrado: aquel joven que sin duda no era un vástago no solo estaba practicando a solas artes maricales bajo aquel frío, sino que también era capaz de realizar el primer paso para dominar las artes marciales inmaculadas, la maestría espiritual. El maestro no creía lo que estaba viendo, en teoría era imposible que un simple mortal desarrollase esa capacidad.

  Aquel joven maestro que vio a Uro practicar se lo comunicó a los superiores del templo para que lo aceptaran como alumno, pero dichos superiores se negaron, iba contra la tradición, por lo cual el maestro no vio otra opción que entrenar a Uro a escondidas. Uro progresaba adecuadamente e incluso había empezado a iniciarse en el camino del dragón de madera cuando fueron descubiertos y Uro fue expulsado del templo. Sin oficio ni beneficio Uro deambuló hasta que encontró su primer trabajo fuera del templo: ayudante de un sastre.

  Pasaron los años y Uro fue aprendiendo esa profesión, que no se le daba nada mal, hasta que fue capaz de abrir su propia sastrería. Justo en ese momento es cuando todo empezó a ir bien para Uro. Sus creaciones cada vez tenían más demanda por su gran calidad y diseños y cada vez gente de mayor posición reclamaba sus servicios. Esto hizo que optase por aprender a elaborar joyas dignas de acompañar a sus creaciones y de paso algún perfume.

  Uro estaba en su mejor momento, e incluso se decía que sus creaciones podían traer la suerte o evitar la mala suerte de aquellos que las portasen. Había rumores de un soldado que era más fuerte y bravo en combate, una madre que no podía quedarse embarazada llegando a dar a luz, un enfermo que recuperaba la salud. Los rumores empezaron a volar pero nadie sabía cual era la razón que hacía las creaciones de Uro tan maravillosas. Se llegó a decir que una creación de Uro podía llegar a cambiar el destino de una persona, lo cual le hizo ganar su sobrenombre.

  Pero toda historia tiene su punto de inflexión y para Uro fue cuando recibió un encargo para una de las legiones: le pidieron tejer los mejores estandartes posibles, para que los hombres y mujeres que luchasen bajo ellos fueran invencibles, la mejor unidad que pudiera ser vista... y Uro aceptó. Dedicó casi un año entero solo a tejer esos estandartes, pensando en que ayudaría a proteger las vidas de las personas que luchasen bajo ellos, aceptando aumentar el pedido a capas y demás prendas. Y llegó el día, el día en que Uro terminó su creación y las tropas partieron a la lucha. Incluso se llegó a celebrar una fiesta para celebrar la futura victoria y Uro fue invitado a ella. No solía aceptar tales invitaciones pero esta vez la aceptó.

  Cuando Uro llegó a esa fiesta no podía creer lo que estaba viendo. Los estandartes, capas y demás cosas que tenían que estar con las tropas se estaban usando para decorar la fiesta, con el pretexto de que sería un desperdicio enviar eso al campo de batalla. Uro entró en cólera, maldijo a todos los presentes y se fue. Esa noche su taller ardió y Uro desapareció.

  De tales hechos hace ya 20 años y el hombre de tétrico aspecto que ahora ha reaparecido como Uro no ha envejecido ni un solo día desde entonces, pero por el nivel de las ropas y de las creaciones que elabora sin duda es el auténtico.

  Que ha sucedido durante esos 20 años y por qué ha decidido unirse al santuario es todo un misterio.

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